• Andrea Nadir Orazi

Afrodita Alquímica

Aggiornato il: 4 giu 2020

Las diversas facetas de Afrodita, del amor romántico, de la fuerza carnal y primordial del sexo, de la belleza externa, de la belleza introspectiva. Así vemos a Afrodita no solo como una antigua diosa pagana, sino como la fuerza que brota de todo ser vivo.

Pasando a través de los 7 grados de belleza, representados por la cuentas de madreperla y crisoprasa, que esconde los verdaderos misterios de Afrodita. El primer grado iniciático de Afrodita es el amor hacia uno mismo para valorar el propio ser y dejarlo brillar; El segundo grado, la comprensión de aceptar la propia naturaleza interna, sin juicio.

El tercer grado, la capacidad de expresar en el mundo su verdadera naturaleza, dejando que sus secretos florezcan; El cuarto grado, la facultad de dejarlo crecer preparando el terreno para dar nuevos frutos; El quinto grado, la capacidad de decidir a quién donar su herencia.

En el sexto grado estamos en la fase de retiro interno, dejar que todo lo que has creado en tu vida sea destruido, volviendo a ese contenedor energético del que hemos sacado; La última fase es la de la crisoprasa, en la cual, después de la muerte de uno, tu belleza pueda brillar en el misterio del mundo del espíritu.

Mis impresiones personales durante la creación de la obra. De la misma manera que la ostra experimenta un sufrimiento para crear una majestuosa perla partiendo la contaminación de un grano de arena, nosotros también sufrimos nuestros dolores. Tratamos de usar el dolor en sí mismo para crear, trayendo belleza a nuestras vidas, contaminando con ella a todas las personas con las que nos encontramos en nuestro camino.

La fuerza de Afrodita reside en su esencialidad que nos hace vulnerables, desnudos ante el mundo, visibles porque resplandece la belleza, pero al mismo tiempo que nos refuerza y nos nutre constantemente como un árbol repleto de frutas.

Este es el secreto de quienes viven sus vidas dándose a un camino creativo, lleno de color y maravilla, pero también de dolor y transformación, como la sal de nuestras lágrimas, que quema las heridas, pero extrae la amargura de nuestro corazón, y nos permite aligerar las pesadas cargas de la vida.

De esta manera, esta obra quiere nacer como un instrumento alquímico de transformación y liberación, ya que a partir del cálido cobre, obtenemos infinitas transformaciones, desde el azul turquesa hasta el verde de la malaquita y el azul real de la azurita. Así el dolor se transmuta en un acto de belleza, hacia nosotros y hacia quienes nos rodean, para que podamos brillar con esa luz que es invisible para los ojos, pero que calienta los corazones de quienes nos encontramos. Con la conciencia de que lo importante no es lo que has creado en tu vida, sino con cuánta pasión, calidez y amor has imbuido tus actos creativos: serán las únicas cosas que quedarán de ti, y que son inmortales e inmutables como el amor. Obra Alquímica por Andrea Nadir Orazi. Técnica Mixta.


Traducción de Xoán C. Laxe


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